lunes, 15 de febrero de 2010

Hoy es San Sigfrido

Hoy es San Sigfrido. Si, lo reconozco, es una excusa para hablar de san Valentín. De hecho es una excusa barata y rastrera, metiendo algo "original" para sacar el tema.

No me voy a meter con San Valentín, sigo el ejemplo de SeFi. No me voy a meter con este día porque es evidente que es una fiesta inventada. Está clarísimo que su éxito actual es puramente comercial, al igual que la navidad o las mismísimas vacaciones. Todas y cada una se basan en el puro consumismo y tienen el éxito que tienen precisamente por eso. Pero a mi San Valentín me gusta. Este año además me apetecía celebrarlo. No por nada especial. Simplemente me apetecía.

Que si, que querer a alguien es todo el año, no sólo un día que encima cae en domingo. Y qué más da. Es evidente que eso de querer es cosa de todo el año, y que no vale con querer un día, pero, ¿Por qué no se va a celebrar un día en el que se celebre ese sentimiento? de hecho, propongo desde aquí crear nuevas fiestas, una por sentimiento. Al menos teniendo en cuenta los más "importantes" o destacados.

Deberíamos crear un San Sigfrido, que sería el día del odio. Ese día le tendríamos que regalar cosas a las personas que más odiamos. Eso si que sería un esfuerzo. Ya veréis como ese día no tiene éxito. Y venga, creamos también el día de la melancolía, al que podemos llamar San Serengueti (Por decir algo). Ese día todo el mundo debería estar triste, todo el mundo se haría regalos a sí mismo. Este es probable que tenga éxito. Y por último, San Onanismo. Que sería el día para aquellos que no puedan celebrar San Valentín, esos que recurrirán a esa gran habilidad del ser humano. La de darse amor a sí mismo.

sábado, 13 de febrero de 2010

Historia de dos Hormigas (II)

Hor y Miga volvieron a encontrarse dos años más tarde de su última converasción tras un accidente en el que Miga se quedó paralítica y se propuso cambiar la sociedad para adaptarla a su condición.

H: Coño, Miga, ¿Cómo tú por aquí?, yo pensé que ya no te codeabas con el populacho.

M: Ya, bueno, es que echaba de menos este lugar. Ahora que es tán fácil llegar.

H: Sí, para tí. Que yo he venido en coche y he tardado 4 horas desde mi casa que está a 1 kilómetro. Pero claro, como ahora todo es peatonal.

M: Como debe ser. Sino por dónde voy yo con mi silla de ruedas.

H: Por la acera. Pero vamos, que te admiro. Has conseguido no sólo no morirte de hambre sino cambiar toda la jungla para que todos nos adaptemos a la única hormiga minusválida.

M: Era lo que debía hacer. Me hubiese muerto si no llegáis a cambiar todo

H: Bueno, no opino igual. Además, ahora nos morimos de hambre porque no podemos pasar por los túneles de siempre, tenemos que salir a la jungla y allí nos mata cualquier cosa.

M: Eso es demagogia pura y dura.

H: No se porqué me suena a todo lo que dijiste cuando exigiste hacer todos nuestros túneles peatonales.

M: Tonterías. Aiba, se me ha caido la cartera.

H: Ya te la cojo... ¿Te acabas de levantar?

M: eh...no...me he caido y me he vuelto a subir a la silla con mucho esfuerzo.

H: No, no, que te he visto levantarte.

En este momento Hor, presa de su enfado lanzó a Miga al suelo y le tiró la silla de ruedas a la basura. Hor se convirtió en justiciero (pero murió tratando de evitar un atraco). Miga fue a prisión donde en venganza lo dejaron paralítico de verdad.

viernes, 12 de febrero de 2010

De resaca no se escribe

Hoy estoy de resaca. Si, es viernes, pero es que soy universitario y no tengo clase el último día de la semana (así pretendo trabajar luego 40 horas semanales). Así que, hoy no se escribe, hoy toca un video que me ha hecho mucha gracia. Será la resaca.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Historia de dos hormigas (I)

En el transcurso de una de las invasiones españolas en sudamérica, mientras todo el ejército avanzaba por la selva, iban cortando las ramas de los árboles para abrirse paso y dejar el camino hecho para los demás. En una de esos cortes dos hormigas cayeron al suelo. Asustadas por lo que acababa de ocurrir comenzaron a hablar sobre lo ocurrido. Sus nombres son Hor y Miga.

Hor: Vaya Hostia.

Miga: Ya te digo, creo que me he roto algo.

H: Bueno, no seas exagerado eh.

M: Que te lo digo en serio, que no puedo mover las patas de atras.

H: Las piernas.

M: No, no, las patas de atrás. Deja de usar arcaísmos.

H: Paso del tema.

M: Me estoy preocupando. No consigo moverlas.

H: Pues ya puedes suicidarte macho por que lo que es aquí me da que con silla de ruedas no vas a ningún sitio.

M: ¿A qué te refieres?

H: A que aquí no hay rampas ni nada de eso, no vas a poder ir a ningún sitio. Te vas a morir de hambre.

M: ¿Me lo estás diciendo en serio?

H: De verdad.

M: Pues yo cambiaré eso. Voy a luchar por conseguir esas rampas. Voy a pelear por que esta sociedad se adapte a mi condición.

H: Pero...¿Eso no es un poco egoísta?

M: Para nada. Es la sociedad la que es una egoísta por no cuidar a gente como yo. Llevamos años muriéndonos de hambre y comiendo las sobras de cuatro buenos samaritanos.

H: Pero si te acabas de caer.

M: Bueno...si, tienes razón. Aún así, seguiré luchando...

La conversación se pierde en argumentos a favor o en contra de adaptar la sociedad a los minusválidos. Dos años después se volverán a encontrar con una sociedad totalmente diferente a la que dejaron.